'No hay peor necio que el que no quiere aprender'
Con títulos decidores, nunca escasea el necio, por no caer en el descomedimiento con mis lectores, que opina sin fundamento por falta de lectura de un contenido que tiene a su entera disposición y que, para empeorar la situación, podría leer en unos pocos minutos como alguna vez lo explicaba en una de mis entradas. Ésta gente siempre detonó algo delicado en lo profundo de mi ser. Unas ganas, casi indómitas, de enviarlos a freír monos al áfrica con cincuenta grados de calor, como mínimo. O por lo menos sugerirles que antes de posar sus dedos sobre el teclado para castigar las teclas en cada pulsación, se inclinen por agarrarse los dedos a voluntad contra la puerta del armario que designen. Puesto que, de no hacerlo, lesionarán la paciencia de algún ser humano que, a contraste de sus maneras de actuar, utiliza el tiempo para brindar un momento de lectura productiva.
En una oportunidad titulé uno de mis escritos ‘El fin de los tiempos’. Numerosos visitantes especularon que se alternaba con otro mentecato relato sobre catástrofes mundiales venideras, de aquellas que proliferan en la red, como arena en el desierto o como moscas en la miel. También yo lo habría hecho en la posición de lector. Algunos optaron por opinar del modo más sensato: leyendo en forma previa lo descrito en la publicación; con conocimiento de causa. No obstante, otros paracaidistas caídos del cielo tormentoso del ciberespacio, simplemente se aventuraron a darle al enlace de comentarios en medio de la neblina, como quien oprime por instinto el control remoto del televisor en la oscuridad de su habitación para aumentar el volumen y, en cambio, obtiene apagar el equipo, por apresurarse a plasmar toda su inteligencia en desuso, toda su brillantez opacada por la sandez, de la forma más incoherente de enunciar un veredicto: sin estar al corriente de lo que se habla, o en este caso, se escribe.
Estos inadaptados de la red, náufragos sin rumbo definido, a menudo comienzan indicando que ‘no saben cómo llegaron’. Pero es claro que de algún modo lo hicieron. No hizo su aparición esporádica un duende mágico de los bosques, que los condujo donde se hallan al momento de adherir la frase célebre de ‘no sé cómo llegué’; para hacernos replantear la existencia de vida en otros planetas, puesto que de allí parecen provenir estas extrañas criaturas, luego de haber sido abducidas por extraterrestres. Casi seguro estoy que tampoco es un Poltergeist quien se apodera de sus cuerpos y ocasiona que no tengan el control absoluto de sus actos. En ese intervalo, uno, que posee un relativo conocimiento sobre estas particulares personalidades, capta de inmediato que está en presencia de un náufrago de la red: alguien que, cuyo tiempo remanente, le incentiva a escribir en cualquier sitio, lo que se le dé la resoplada apetencia, por egoísmo de conseguir el propio beneficio de la visita a su espacio que, vulgar o preeminente, no caben dudas de que está administrado por un inepto que no sabe lo que hace, o aquel que está al corriente y le entretiene la falsedad con la cual se explaya por doquier, hablando sobre lo que no sabe.
Será por ello, naturalmente, que todo lo que uno escribe, estos seres lo juzgan de superlativo, aun cuando el contenido divulgado pueda alcanzar a ser una respetable basura para ellos, que flota sin saber por qué, ni adónde, sobre la superficie del Pantalasa de Internet. O bien, malgastan su desgraciado tiempo en reprochar al escritor de un sitio, sin ningún argumento, puesto que no han superado el primer párrafo antes que se les diera por saciar su irreprimible deseo de importunar en la sagrada caja de comentarios: fuente de pruebas de vida externa en el universo virtual para cualquier administrador
En estos tiempos donde las agujas del reloj parecen girar más a prisa, donde los días parecen horas y las horas semejan segundos, los náufragos de la red consideran no poder tomarse tres avaros minutos para leer. Optan, por consiguiente, en mostrarse simpáticos, casi amigables, y en el fondo no son más que un escollo para la red: un algo que escribe, pero que no dice nada. Y no subrayaré en esta oportunidad mi opinión sobre aquellos que encuentran en un texto cualquiera una palabra incógnita y emergen huyendo hacia otros rumbos, cual el cobarde pavo que amaina su plumaje al primer ruido, como decía el poeta argentino Almafuerte en uno de sus siete sonetos medicinales, por no querer visitar el renombrado diccionario de la Real Academia Española, puesto que no puedo concebir tanta mediocridad voluntaria. Vivimos sumidos en la ignorancia, porque nunca dejaremos de ser ignorantes en más de un área. Aunque sostengo que no hay peor necio que el que no quiere aprender…
























8 comentarios:
Muy buen post. Muchas veces he sentido esas mismas ganas de mandar a la gente a freír monos, ya sea por la sarta de estupideces que escriben, o por no saber como opinar sobre lo que se escribió.
Sobre todo los anónimos de profesión, esos que deambulan por la red buscando simplemente gente que difiera de sus "opiniones" y "filosofías" para soltarles en sus páginas una gran cantidad de tonterías y gilipolleces.
No he leído esos posts que mencionas allí, pero se de la clase de gente que suele llegar excuśandose en el "no se como llegué" para poder decir básicamente que no les gusta y exaltar cosas que no tienen.
La gente suele ver palabras que no conoce y correr, es cierto, así como de cierto es que no hay peor necio que el que no quiere aprender. Sobre todo en esta época, donde simplemente con colocar la palabra en la barra superior te dice el significado, pero eso es mucho pedir para la gente en cuestión.
Que tengas un buen día
Hola Jorge Angel
Es inevitable. Uno muestra sus obras para compartir con los que aman las mismas cosas, para hacerles partícipes de lo que sientes cuando escribes, o cuando pintas... en definitiva, cuando creas algo nacido de ti mismo. Es enriquecedor poder recibir opiniones sinceras, y de los demás, de los indiferentes y de los que mienten, debemos aprender a separar el trigo de la paja.
Un abrazo.
Me haz leído el pensamiento y más que el pensamiento la pena, pena que me produce un náufrago o náufraga de la red que a veces me escribe y cuyos comentarios por su puesto no publico, ha insultado mis poemas, me da consejos sobre la vida cada vez que escribo algo romántico me reta, me dice - ese hombre no vale la pena, mejor quédate sola - ya hasta me parece que debe ser alguien que me conoce...raro ¿no?...Yo no creo que un blog sea un espacio para la crítica literaria, uno no escribe esperando ni que lo elogien, ni que lo destrocen...algunas personas debieran entender que uno no más escribe, lo que tiene dentro, sobre todo con la poesía ¡imagínate! ni siquiera es rentable la poesía...pero cómo leí en un diario el otro día, la poesía sea tal vez uno de los misterios que todavía nos quedan...
Habrá que seguir topándose con esos "náufragos" ya que si el blog deja de ser público, entonces no se pueden hacer nuevos amigos, ni se puede aprender de otros, al fin y al cabo a todos nos falta aprender.
Besos mil
Querido Jorge, creo que la inmensa mayoría hemos pasado por esto. Pero ¿sabes? Como decía mi madre: "A palabras embarazosas, oídos anticonceptivos"
Los que te seguimos, te queremos, y admiramos tu trabajo. Quédate con eso, y el resto, al cubo de la basura.
¡ Eres un ARTISTA! No lo olvides.
Mil besitos!!!
Un post genial!
Me encanto la manera en que te expresaste, sin ser tan duro, dejaste bien en claro aquellas cosas que te molestan.
Yo tengo 17 años, y en verdad, no sé escribir, va, al menos lo intento. Pero más allá de escribir bien o no, es como una terapia para mi, es mi pasatiempo preferido, es una de las cosas que me hace sentir viva (Junto al TEATRO, que lo amo).
Siempre trato de comprender las cosas que escriben mis blogueros favoritos, (Es una de las páginas más lindas para buenos escritores como vos), y si no comprendo algo, simplemente lo digo. Quizás no entender algo sea producto de la falta de vocabulario que todavía no aprendi, pero claro, siempre existe un diccionario ;)
Con todo esto, quiero decirte, que no pienses tanto en aquellos que no leen, que solo quieren opinar en tu blog para tener más visitas en sus páginas. NO, eso es problema de ellos.
Vos encargate de lo tuyo, de tu arte, de tus escritos que son siempre realmente hermosos.
Un beso grande!
Sophie
y buenas vibras!
Hola Jorge!
Me encanto este post, ademas de disfrutarlo en cuanto a redaccion y contenido, resulta toda una catarsis para aquellos a quienes les han intentado incomodar en su momento estos naufragos de la red, considero que la palabra clave es tolerancia, cierto que nadie tiene derecho a insultar, ofender, o sencillamente ser estupido en sus apreciaciones hacia el trabajo de los demas, pero comprendamos que "personas" son, en su mayoria escudandose como anonimos o con identidades falsas, solo me pueden causar sentimientos lastimeros por lo vacias de sus vidas que supongo yo tratan de llenar haciendose los importantes e intentando hacer menos las publicaciones de quienes si tienen talento.
Mi joven amigo a seguir adelante, que de las malas experiencias salio un gran post.
Un beso con el aprecio de siempre.
He leído detenidamente tu escrito y me has robado varias carcajadas, aunque se que no es para reír…me sentí plenamente identificada, lamentablemente las personas tienen un grado elevadísimo de envidia, que no logran manejar, y la única forma de canalizarla es insultando a los que si hacen algo productivo.
Hasta hace un tiempo mi blog recibía todo tipo de comentarios, bueno soy nueva en esto, pero me vi Obligada a moderarlos, por que un “anónimo” visitaba mi blog y dejaba solo estupideces, siento que estoy en mi casa y que debo cerrar con muros mas altos y usar candados en todas mis puertas…creo que no es justo…pero así es la vida.
Todos somos ignorantes Jorge, lo que pasa es que no todos ignoramos las mismas cosas. No te niego que exista algún que otro desagradable y sobre todo irrespetuoso en la red, pero creo que son los menos. Mejor hacer caso omiso de los mismos. No mreece la pena detenerse en ello.
Un cariñoso saludo.
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